viernes, 17 de febrero de 2012

Sombras Chinescas




      Su origen se debe al teatro de las Sombras, genero que se creó en la china imperial, allá por los años 140 A.C.Refiere la historia que el emperador Wu Ti se encontraba muy triste debido a la muerte de su esposa Wang, por la que sentía un profundo amor. Cuentan que nadie en la corte podía sacarlo de su depresión y apatía; Juglares, bufones, cocineros lo intentaron todo para distraer a su majestad pero nadie lo conseguía, ni aun la proximidad de otras mujeres devolvían al emperador la alegría perdida(cuestión que echa por tierra ese mito que no siempre "un clavo quita a otro clavo"en asuntos amorosos ). Sin embargo un día llegó un hombre llamado Sha Wong a la corte diciendo que El podría traer a la vida a la bella Wang, solo necesitaría una lámpara y una sabana. “Bajo ninguna circunstancia el emperador podrá correr el velo” fueron las palabras terminantes de Sha, palabras aceptadas por el emperador, ya que después de todo, un milagro puede poner condiciones. Sentado el emperador Wu delante de la sabana y una vez encendida la lámpara, se apareció una sombra. Su figura, sus movimientos y hasta su hablar (esto último le pareció solo a Él) eran los de su amada Wang; dicen que el emperador irrumpió en llanto por la emoción y olvidándose del juramento corrió la sabana que lo separaba de su amada, vio allí a Sha Wong que con una figura de mujer hecha de cartón, hacia movimientos delante de la lámpara. (Lo que le pasó a Wu Ti, nos ha pasado a nosotros también, cuantas veces creemos reconocer al amor de nuestra vida por su figura, sus movimientos o a lo mejor por su hablar, hasta que una vez caído el velo, pasado el tiempo, nos damos cuenta que solo era una figura de cartón). No queda claro que paso después que el emperador se dio cuenta del engaño, unos dicen que Sha Wong fue decapitado pero hay otros que dicen que el emperador quiso homenajearlo y lo contrato para que siga con su teatro en su corte, he aquí el origen de las sombras chinescas
        Como última idea, cabe decir que tenemos para nosotros que nuestras sombras están condenadas a repetir nuestros movimientos, están obligadas a seguirnos allí, donde haya luz, para imitarnos en nuestro andar. Ahora, cabe preguntarse ¿Si las sombras repiten nuestros movimientos, nosotros, los movimientos de quien repetimos? ¿Somos tan libres que marcamos nuestro destino o somos como “sombras” repitiendo designios ajenos? ¿Esta nuestro futuro ya escrito, predefinido por alguien o somos nosotros lo que lo escribimos día a día? Preguntas sin respuestas que también se hizo Borges y las escribió en su famoso poema Ajedrez:


Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada     
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?


Ariel H

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