Muchas veces escuchamos las frases: “Ellos hicieron mal esto “,”yo no tengo la culpa”,”Gracias a mi logramos esto”. En su libro “La Quinta Disciplina”, Peter Senge plantea una idea interesante, nos habla de los sistemas y principalmente de los sistemas sociales. Destaca que uno de los problemas que surgen en cualquier organización (Empresa, Institución, Estado, Sociedad, etc.) es que los individuos no se ven a sí mismo dentro de un Sistema, no ven que los logros (al igual que los fracasos) tienen sentido al nivel del sistema y no de las partes que lo componen. Los miembros del sistema no encuentran la relación estrecha que hay entre Ellos , no perciben que el fracaso de uno significa el fracaso de todos. En la misma línea, el filosofo alemán Schopenhauer escribió que bastó solo el error de un hombre, Adán, para que la humanidad se perdiera y bastó el sacrificio de un hombre, Cristo, para que esta pudiera salvarse.
Antiguamente,en las iglesias, se
acostumbraba a hacer sonar las campanas ( se decia : “Tocar a Difunto”)
para avisar la muerte de alguien, de esta costumbre, el nobel
norteamericano Ernest Hemingway escribió el titulo de su novela “Por quién doblan las campanas” en cuyo prologo se encuentra este parrafo:
Ningún hombre constituye por si
mismo una Isla, cada hombre es
una parte de Tierra firme […]
la Muerte de cualquier hombre me
disminuye, puesto que estoy
implicado en la Condición
Humana; por lo tanto nunca
busques saber por quien
doblan las campanas; están
doblando por ti
Me parece que en este aspecto, como sociedad, seguimos siendo
inmaduros; creemos que el dolor, el sufrimiento y la desgracia ajena no
nos toca, no nos llega; pertenece al afuera, a los otros. Podemos creer
que el terremoto en Haití, la invasión a Irak y hasta la bomba en la
Amia es un problema de los demás, de los negros ,de los judíos, de los
pobres, pero ya lo dijo el Indio Solari: “Fíjate de qué lado de la mecha te encontras...”
Ariel.H

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